Hígado graso no alcohólico

 

Hígado graso no alcohólico

Una de las mayores afecciones que afecta a la población a nivel global, es la enfermedad por hígado graso no alcohólico, siendo México uno de los países con una prevalencia superior al 50%, ya que su población incluye muchos factores de riesgo para esta enfermedad, convirtiéndola en un serio problema de salud nacional.

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es un trastorno metabólico que se caracteriza por la acumulación de grasa en los hepatocitos de individuos sin consumo significativo de alcohol, de medicamentos hepatotóxicos, ni otras causas conocidas de esteatosis secundaria.



La enfermedad por hígado graso no alcohólico se considera el componente hepático del síndrome metabólico y su prevalencia se ha incrementado a la par de la obesidad, la diabetes mellitus tipo2, y la dislipidemia.

Debido al aumento de la obesidad y diabetes se espera que la enfermedad por hígado graso no alcohólico sea la principal causa de carcinoma hepatocelular y la primera indicación de trasplante hepático.

Síntomas

Generalmente no causa signos ni síntomas. Cuando lo hace, pueden incluir:

  • Fatiga
  • Dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen

Entre los signos y síntomas posibles y cicatrización avanzada (cirrosis) se incluyen los siguientes:

  • Hinchazón abdominal (ascitis)
  • Vasos sanguíneos agrandados justo debajo de la superficie de la piel
  • Bazo agrandado
  • Palmas rojas
  • Color amarillento en la piel y en los ojos (ictericia)

Etiología

La enfermedad del hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica están relacionadas con lo siguiente:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Resistencia a la insulina, en la cual las células no absorben azúcar en respuesta a la hormona insulina
  • Azúcar alta en la sangre (hiperglucemia), lo que indica prediabetes o diabetes tipo 2
  • Niveles altos de grasas, particularmente triglicéridos, en la sangre



Factores de riesgo

  • Colesterol alto
  • Niveles altos de triglicéridos en la sangre
  • Síndrome metabólico
  • Obesidad, particularmente cuando la grasa se concentra en el abdomen
  • Síndrome del ovario poliquístico
  • Apnea del sueño
  • Diabetes tipo 2
  • Baja actividad de la tiroides (hipotiroidismo)
  • Baja actividad de la glándula pituitaria (hipopituitarismo)


Complicaciones

  •  Ascitis
  • Várices esofágicas
  • Cáncer de hígado
  • Insuficiencia hepática terminal

Entre el 5 % y el 12 % de las personas con esteatohepatitis no alcohólica desarrollarán cirrosis.



Diagnóstico

Análisis de sangre:

  • Hemograma completo
  • Análisis de función hepática y de la enzima hepática
  • Análisis para detectar hepatitis viral crónica (hepatitis A, hepatitis C y otras)
  • Análisis para detección de enfermedad celíaca
  • Examen de glucemia en ayuno
  • Hemoglobina A1C que muestra la estabilidad de tu glucemia
  • Perfil lipídico que mide las grasas en la sangre, como el colesterol y los triglicéridos

Imagenología:

  • Ecografía abdominal: prueba inicial cuando se sospecha de enfermedad hepática.

  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) del abdomen: no pueden distinguir la esteatohepatitis no alcohólica de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, pero se pueden utilizar

  • Elastografía transitoria: una forma mejorada de ultrasonido que mide la rigidez del hígado. La rigidez del hígado indica fibrosis o cicatrización.

  • Elastografía por resonancia magnética: funciona combinando imágenes por RM con ondas sonoras para crear un mapa visual (elastograma) que muestra la rigidez de los tejidos corporales.

Si otros exámenes no son concluyentes, el médico puede recomendar un procedimiento para extraer una muestra de tejido del hígado (biopsia hepática). La muestra de tejido se examina en un laboratorio para buscar signos de inflamación y cicatrización.



Tratamiento

La primera opción de tratamiento es la pérdida de peso, llevando una dieta saludable y balanceado acompañada de ejercicio.

Para aquellos que tienen cirrosis, el trasplante de hígado puede ser una opción.

  •  Dieta saludable: Cualquier tipo de dieta que logre reducción del peso corporal tendrá potenciales efectos benéficos pero de acuerdo con un estudio con diseño cruzado que incluyó a 12 pacientes, la dieta mediterránea logró mayor reducción en esteatosis determinada por espectroscopia por resonancia magnética nuclear (ERM) que una dieta isocalórica baja en grasas y rica en hidratos de carbono independientemente del peso corporalAdicionalmente, se sabe que la dieta mediterránea reduce el riesgo de eventos cardiovasculares, haciéndola una alternativa atractiva en este grupo de pacientes.
  •  Mantener un peso saludable
  • Hacer ejercicio: ejercicios aeróbicos o de resistencia, ambos tipos de ejercicio son eficaces en reducir la esteatosis con un protocolo promedio que consiste en 40-45 minutos de ejercicio, 3 veces por semana.



Conclusiones

Es importante que la población mexicana empiece la cultura de la prevención, siendo México uno de los países con mayores índices de obesidad y poca actividad física desatando un gran número de enfermedades totalmente evitables. Logrando que la calidad de vida de las personas baje considerablemente.
El hígado graso no alcohólico se ha convertido en un gran problema en nuestro país, creciendo exponencialmente convirtiéndose en la enfermedad hepática crónica más común, además de existir fuertes evidencias que vincularían la enfermedad del Hígado Graso No Alcohólico con el tan conocido síndrome metabólico. la claves es la vigilancia y cambio en el estilo de vida ya que hay riesgo de progresión hacia la cirrosis hepática o complicaciones que incluyen al carcinoma hepatocelular, y muchos pacientes requieren trasplante hepático.

Bibliografía

· Tagle Arrospide, M. (2003). Hígado Graso no Alcohólico. Revista de Gastroenterología del Perú23(1), 49-57. Recuperado en 29 de abril de 2021, de http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1022-51292003000100007&lng=es&tlng=es.

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